Esta actividad se me hizo muy divertida e interesante, me tocó ser parte del equipo 2. Las primeras veces que lo intentamos no logramos armonizar, ya que si uno se adelantaba o no seguía el ritmo pues se notaba mucho provocando que se escuchara muy mal. La verdad creo que en general si nos costó bastante el saber cuándo entraba nuestra parte, que tanto duraba el sonido de cada nota y la intensidad con la que lo expresábamos. Después de agregar el metrónomo pienso que nos facilitó más el hecho de calcular cuanto duraba cada una de las notas y también si nos perdíamos en algún momento pues solo prestábamos atención al metrónomo y volvíamos a estar en ritmo. En mi equipo no hicimos sonido con otra parte del cuerpo que no fuera la voz, pero los demás equipos si, por ejemplo aplaudían, hacían ruido con las mesas, saltaban o se pegaban para provocar el sonido que les correspondía. Nosotros decíamos “pararapa….”, recuerdo que otro equipo hacía “ssss…” y se me hizo muy original y divertido. También el que otros equipos integraran coreografía a sus respectivas partes, lo consideré muy interesante. Al principio que implementamos el metrónomo estaba en una velocidad normal y aun así se me hacía difícil el no perderme, mientras fue avanzando la clase, la velocidad del metrónomo fue aumentando, entonces la dificultad, sin duda se agrandó, pero el que estuviéramos en equipos lo hizo más fácil ya que al momento de perderte podías simplemente concentrarte en alguno de tus compañeros y seguirle el ritmo. Lo que más me gusto de la actividad fue la creatividad que surgió de cada uno de nosotros y uno de mis momentos favoritos fue cuando entrabamos por partes, primero el equipo 1, después el 2 y así sucesivamente. Consideró que si logramos un buen trabajo y en lo personal aprendí a escuchar mejor, estar en armonía y seguir el ritmo.